Paola creció en un barrio de Santa Cruz donde el fútbol se decía era cosa de varones. A sus 13 años, la timidez la acompañaba a todas partes y, cada vez que intentaba acercarse a la cancha de su escuela, escuchaba lo mismo: “el fútbol no es para mujeres”. Poco a poco empezó a creer que su voz no importaba.
Todo cambió cuando los educadores de ALALAY llegaron con talleres de prevención y sesiones de fútbol mixto. Al principio, Paola observaba desde lejos. Tenía miedo de equivocarse, de que volvieran a decirle que no podía. Pero encontró algo diferente: un espacio donde la escuchaban, donde su opinión valía y donde cada pase en la cancha era también un paso hacia su confianza.
Con el tiempo, la niña tímida empezó a hablar, a jugar y a sonreír más. Descubrió que el fútbol también era suyo, que podía liderar, participar y soñar en grande.
Hoy, a sus 16 años, Paola forma parte del Comité de Niñas, Niños y Adolescentes. Desde allí, defiende la igualdad y anima a otras niñas a creer en sí mismas. Su historia es un recordatorio poderoso: cuando se abren oportunidades, las voces se fortalecen y los sueños encuentran camino.
Porque, como dice Paola: ¡Sí podemos!